Por: María Luisa Martínez
El motor de nuestras acciones son Los Valores que hemos creado y aprendido para ser la causa de nuestro diario vivir. Las personas accionamos solo en aquello que puede representar algo para nosotros, por un interés o beneficio.
El motor de nuestras acciones son Los Valores que hemos creado y aprendido para ser la causa de nuestro diario vivir. Las personas accionamos solo en aquello que puede representar algo para nosotros, por un interés o beneficio.
La PNL nos enseña que “detrás de toda conducta, existe una intención positiva para el que la realiza.” La “intención” es lo que esperamos obtener con aquello que realizamos, y es la razón, justificación, importancia o valor que le damos a lo que hacemos. Es el “para qué” final de toda acción, es el efecto último para la persona que lo realiza.
Cualquier acción por simple que sea, por ejemplo, lavarse las manos. Hasta las más complejas y trascendentes como contraer matrimonio, son sin excepción motivadas por una intención positiva para quien realiza la acción. Podemos ocultarla como que hacemos algo para o por alguien más. Sin embargo aún esa aparente buena intención para otros, redunda en un beneficio personal que es satisfacer los valores fundamentales que nos guían en la vida.
Es de vital importancia aprender a buscar las intenciones positivas en nuestras conductas para que de ese modo sean los valores vividos en forma clara y nos guíen a tomar mejores decisiones.
También encontrar las intenciones positivas en las conductas de las personas con quien convivimos nos apoyará a una mejor convivencia.
Es mi opinión que lo que hay que enseñar en nuestras familias y escuelas es a encontrar las intenciones positivas detrás de las conductas para que si no es la más adecuada enseñemos otras formas de actuar que si satisfaga la intención positiva.
Apoyemos a nuestra sociedad haciéndonos conscientes y apoyando a otros a serlo.